Wednesday, August 6, 2014

Noruega: Rjukan

Rjukan es un pueblito metido en un valle en la municipalidad de Telemark. Es uno de los accesos a la meseta Hardangervidda. Este pueblo nació a principios del siglo XX por una cascada de 104 metros de altura que aprovecharon para producir electricidad. Debió ser el acabose en términos de prosperidad, porque vinieron miles de trabajadores, hasta de países vecinos.
¿Qué hay en este pueblo? En este pueblo no hay nada. Por no haber, en invierno no hay ni luz del sol. Parece que el tema es montar una familia genial y llevarte bien con ellos, porque se pasan el día metidos en sus casas. Y en verano, todos juntos, con su equipamiento high-tech, trepan montañas. Y bueno, sí que hay algo, hay un aire mmmmmmmmm, ¡qué calidad de atmósfera! Si los chinos supieran esto pagarían una pasta por una caja con aire de Rjukan para respirar unos segundos y disfrutar de lo lindo. Claro que, como no saben lo que es, no lo necesitan.
Al estar Rjukan dentro de un valle estrecho, de Septiembre a Marzo no entraba ni un rayo de sol. Por eso, a alguien se le ocurrió la invención –acuñada como gran obra de la ingeniería de principios del XX- de instalar tres grandes espejos en lo alto de la montaña para bajar el sol al pueblo. (Imagen superior: A efectos prácticos viene a ser que vas caminando por el pueblo, y si miras hacia arriba te quedas ciega del fogonazo).
Encontré un sitio muy limpio y cómodo. Y como me hacían rebaja pasé dos noches en vez de una. No había ni un ruido, dormí genial. Pensé que estaba sola en el hostal. Pero al día siguiente, me di cuenta de que el hostal estaba lleno de noruegos, pero no se les oye, como a los conejos. Sólo se me ocurre decir cosas buenas de los noruegos. El desayuno fue fabuloso. Hasta hornearon el pan e hicieron varias mermeladas caseras. 


Tuesday, August 5, 2014

Noruega: Oslo IV


Ya no sé ni lo que les estaba contando… Sí, un país llamado Noruega, lleno de museos.
Estas esculturas son de una de sus queridísimas artistas: Texmon Rygh. Hoy en día una abuela. Arte moderno noruego.
Por otro lado, o en otro lugar- a duras penas me acuerdo de lo que pasó hace más de dos días, menos mal que existen las fotos para darnos una pista-, una exposición de arte político...
Ah, esto sí que me acuerdo que era del Tiravanija. Creo que transformaba prensa escrita en embutidos de papel con una máquina de hacer chorizos.
 
Y hasta un vídeo de las Pussy Riot en una iglesia echando pestes de su bonito país.
Los islandeses, los más constructivos. No recuerdo el nombre del artista, pero era una ópera cuyo texto era una nueva constitución que se les había ocurrido a ellos. La música era repetitiva, como un mantra, y alegres cantaban vestidos con estas camisetas de lunares de colores que formaban parte de la instalación.
Y, cómo no, había obra de Edward Munch en varios museos.
Una de las diferencias fundamentales entre los museos noruegos y los españoles es, que allí se piensa todo el tiempo en los niños. El tema no es excluir a los niños del mundo de los adultos (“No toques nada”/”Estate quieto”/“Pórtate bien, o sea, como un adulto”), sino, incluirlos: En cada sala del museo junto a la exposición había algo con lo que los niños podían entender y participar en la obra de arte, o simplemente jugar. Y funciona.