Tuesday, February 11, 2014

Corea: La isla Jeju IV

Vista desde la cima (arriba)  y  un mini dibujo:
Muy cerca del puerto Seongsan está el pico Ilchulbong, un cráter volcánico de 182 m de altura.
 Vista aérea
Y cuando llegué a la cima fue esto lo que me encontré:
Claro, era invierno. No hay cosa peor que tener demasiadas expectativas. De todos modos, tenía un halo de misterio con ese contorno de piquitos, esa concavidad y un viento furioso.
Fue llegar a la cima y empezó a caer el diluvio universal. Así que bajamos todos a la carrera, casi. Pasando de ver a las abuelas submarinistas que atrapan seres marinos con los dientes me guarecí en un restaurante. Todos los comensales eran chinos.

Saturday, February 8, 2014

Corea: La isla Jeju III: La isla Udo

Udo es una isla minúscula -la costa tiene un perímetro de unos 25 km- situada al este de Jeju. La base de Udo es lava. Desde el puerto Seongsan se coge un ferri y en unos 15 minutos ya has llegado a la isla. Udo es una preciosidad. Tiene una niebla y una luz que la hacen fascinante. Es el típico sitio en el que un pintor impresionista se hubiera flipao (sobre todo al ver salir lienzo y caballete volando con semejante ventolera).
Lo primero que se piensa al pisar Corea viniendo de China es: qué vacío está esto. No sé cómo en un sitio tan bonito puede vivir tan poca gente.
Empecé a recorrer la isla a pie, porque en Jeju las ruedas son los pies. Les gusta caminar una barbaridad. En los mapas siempre te pone las distancias y cuánto rato te va a costar llegar. Sin ir más lejos, vi varios carteles anunciando el “Walking festival”. Que a mí me sonó a caminar todos juntos un día a una determinada hora, en una determinada dirección. Un coreano me preguntó si había hecho el Camino de Santiago, era una cosa que él tenía en mente hacer. Pues eso, empecé a recorrer la isla a pie, pero me perdí. Porque no había indicaciones como en Jeju, y no me crucé con nadie al que preguntarle algo en un cruce de caminos. Así que me vi caminando hacia el interior de la isla –los puntos de interés están en la costa-, hasta que finalmente, salí de nuevo a la costa y me monté en un bus turístico y en un plis plas visité unos sitios muy bonitos.
Udobong:
 
Seobinbaeksa:
 
Esta playa dos colores era bellísima.

Friday, February 7, 2014

Corea: La isla Jeju II


Corea, aunque está muy cerca de China, poco o nada tiene que ver con ella. Corea está muy limpia, la gente es muy amable y educada. El agua, ¡qué rica es el agua! Una pasada. No huele mal, no sabe a nada raro. Es un trago que no es sólo para quitar la sed, es un trago que se disfruta. Y el aire, qué limpio está.  Sólo por eso, ya vale la pena ir a dar una vuelta (si vives en China, claro). Los coreanos dicen: “Lo primero es la naturaleza y todo lo demás se tiene que adaptar a ella”. Los chinos dicen: “Lo primero de todo es el crecimiento económico” y se sacrifica lo que haga falta. Jeju es una celebración de la naturaleza total. Es la isla  a la que van los coreanos de luna de miel. La llaman la Hawai de Corea, por ser también una isla volcánica y porque hace más calor que en la península. Pero vamos, mucho, mucho calor no hace. El tiempo es raro. En un mismo día, puedes quitarte el anorak y quedarte en manga corta porque estás sudando y también helarte el moco con un montón de ropa puesta. Es una isla pequeña, con una extensión de oeste a este de 74 km y 32 km de norte a sur. La isla en sí es un volcán muerto, el Hallasan. El nombre antiguo de Jeju quería decir en una sola palabra que en esa isla había: mucho viento, muchas piedras y buenas mujeres.
Los coreanos, como los chinos – y supongo que los Japoneses también- se flipan mucho con las piedras como ornamento decorativo. A ver, son muy bonitas, pero se flipan de una manera que un occidental no lo haría. Y son capaces de pagar una fortuna por una piedra que tenga una forma bonita, o cuya forma recuerde a algo.
Una casa tradicional coreana en el pasado. Abajo el interior.
Estas esculturas de piedra son el símbolo de la isla. Desde tiempos remotos las ponían en la puerta de las casas. Eran guardianes que protegían a los inquilinos.