A John Galliano se le puede decir de todo, sí. Pero una cosa
es cierta, desde que Dior echó a Galliano, a Dior le va fatal.
Si mal no recuerdo, ésta fue la colección siguiente al
despido de Galliano:

Qué horror, ja, ja. Parece un ejercicio de diseño de
estudiantes de primero cuando sacas el tema de las “formas geométricas”, y
te ponen una esfera por sombrero, una blusa estampada a cuadros y una falda en
forma de cono. Eso sí, supongo que perfectamente confeccionado en el taller de alta costura. ¿Cómo le pueden pasar éstas cosas a Dior? Yo no tengo ni idea.
Las colecciones siguientes no fueron mucho mejor. Igual este vestido de cerca, tocando el tejido mejora. Pero ¿qué sentido tiene hacer algo así en alta costura? Qué precariedad y qué tristeza de alta costura:
Las colecciones siguientes no fueron mucho mejor. Igual este vestido de cerca, tocando el tejido mejora. Pero ¿qué sentido tiene hacer algo así en alta costura? Qué precariedad y qué tristeza de alta costura:
Cuando anunciaron que Raf Simons iba a ser el relevo en
Dior, vi un poco de luz en el horizonte, tenía esperanza, aunque estaba algo
perpleja: Si Dior es la ostentosidad, la sofisticación y el lujo; y Raf Simons
es la sobriedad, ¿Qué va a pasar aquí?
Pues esto es lo que ha pasado:
A ver,
a mi Raf Simons me encanta. Sobre todo lo que hacía hace años, cuando era más
creativo y parecía no importarle el dinero. Pero Raf Simons para Dior no me
gusta, le falta pompa.La mejor colección de Dior que yo recuerde, de los últimos tiempos -no de cuando el Sr. Dior estaba al cargo de la situación- fue la de John Galliano, primavera/verano del 2007, sobre origami y japonisme:







































