Wednesday, October 3, 2012

Heilongjiang XII: Harbin IV

 
Esta era una de las puertas del templo más famoso de Harbin. No me acuerdo cómo se llamaba, ni si tenía 700 ó 1700 años de antigüedad. Da igual, parecía nuevo y a estrenar. De hecho lo estaban reformando, o sea, edificando de nuevo. Era amplio y tenía buenos jardines.

Esto era algo a medio camino entre el marqueting y la instalación artística. La gente esponsorizaba las tejas. Podían escribir un deseo en una teja por 20 yuanes. Había cientos de tejas con deseos escritos en chino. Mi amiga y yo intentamos adivinar: “Que me toque la lotería”, “Que mi hija encuentre un marido rico y mi yerno me trate bien”, “Que mejore del reuma”, “Que me den un nieto varón”…
Aquí lo que les puede suceder si son malos: dos demonios con un serrucho dividiendo a un humano en dos.
 

Tuesday, October 2, 2012

Heilongjiang XI: Harbin III

Cena en un mercado nocturno en Harbin. En Asia: insectos y crustáceos se presentan juntos, frutas y tomates también. Supongo que es cuestión de costumbre, pero los pocos bichos que he probado… se los dejo a los pajaritos.

Monday, October 1, 2012

Heilongjiang X: Harbin II

Cuando el taxista me preguntó dónde tenía que parar en la Ciudad Antigua, le dije que en cualquier sitio que fuera bonito. Se le levantaron las cejas y me dijo con convencimiento: “Allí no hay nada bonito”. La Ciudad Antigua son las ruinas de principios del siglo XX. Es el recuerdo de que Harbin fue una gran ciudad. Es una pena que lo hayan dejado echar a perder, la mayoría de los edificios están hoy deshabitados.
Los chinos piensan que no se le puede estar quitando el polvo a cada piedra vieja. Quizá tengan razón, es una manera práctica de pensar. Aquí se cuida lo que se considera patrimonio de la humanidad, y sólo desde hace veinte años. No hay dinero, tiempo ni energía para otras “piedras viejas”. A veces ocurre, que una marca de algo se interesa por un edificio, lo compra, restaura la fachada con una buena capa de pintura, unos neones, y lo edifica de nuevo con fines comerciales.
Los edificios envejecen más deprisa en China que en otro país. Un edificio nace, y nunca jamás se volverá a pintar por dentro o por fuera, no se cambiará un cristal si se rompe, no se arreglará una tubería, no se pondrá un ascensor. Se usará unos años, se derruirá, y edificarán otro nuevo. En China, un edificio que tenga 20 años es una auténtica antigualla en la que nadie quiere vivir porque está indecente. Sin ir más lejos, en Prados Verdes-Shanghái, que era nuevo hace no mucho, acaban de construir otro idéntico en frente. Y todos los habitantes de Prados Verdes 1 se están mudando a Prados Verdes 2.